Sep 252014
 

Este artículo escrito por el nodo de Berlín de la Red Federica Montseny se publicó originalmente en el especial Derecho a Decidir del periódico madrid15m:

Cuando en diciembre del 2013 el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de la Ley de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la embarazada, saltaron todas las alarmas feministas y desde diversos puntos de España y del extranjero surgieron apoyos para intentar paralizar la aprobación de esta medida legislativa. A pesar de toda la oposición con la que se encuentra, el Ministro Alberto Ruiz Gallardón amenaza con que pase antes de que termine este verano.

En este contexto surge en el grupo de Feminismos 15M Berlín la idea de organizar una red de apoyo y solidaridad internacional destinada a aquellas mujeres que decidan interrumpir su embarazo en el extranjero. A partir de esta llamada, diferentes colectivos y organizaciones sociales de diversa naturaleza y personas individuales residentes en diferentes países se suman a la reivindicación.

Nace así la Red Federica Montseny (RFM en adelante), en honor a la ministra sindicalista anarquista del mismo nombre, con el objetivo de poner en contacto a mujeres que expresen su deseo de abortar de forma legal y segura fuera del Estado español con instituciones y organizaciones que puedan ofrecer estos servicios para la interrupción del embarazo en el caso de que la ley siga adelante. La red recoge también nuestra respuesta colectiva e internacional a la ley Gallardón: si el Estado nos arrebata el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, nos uniremos y organizaremos entre nosotras para mantener nuestra libertad de decisión.

El potencial y la fuerza de esta acción es el resultado de la suma del trabajo conjunto y la coordinación con Marea Granate en diferentes ciudades (Lisboa, París, Viena o Londres son algunas de ellas) otras Asambleas del 15M y voluntarias y voluntarios tanto de Europa como de América Latina, que se han ido sumando, consiguiendo un impactante efecto multiplicador, a la creación y al trabajo colectivo en red. La RFM se ha puesto en marcha gracias a la solidaridad y a la unión feminista internacional, demostrando una contundente respuesta desde el exterior a la denominada “Ley Gallardón”, la cual supondrá, el el caso de ser aprobada, uno de los mayores retrocesos en la lucha de los derechos de las mujeres en los últimos cincuenta años.

Esto ha supuesto un trabajo exhaustivo en un tiempo récord. En tan sólo dos meses se ha preparado la página web de la Red (https://redmontseny.net/, aún en construcción) y la conexión entre voluntarias de todo el mundo para lograr un mayor número de puntos de apoyo y accesibilidad. Este trabajo entre ciudades tiene un fin estratégico: generar un foco de atención internacional sobre lo que está ocurriendo en el Estado Español, con el objetivo principal de detener el anteproyecto. Si no lo logramos, estaremos preparadas y haremos lo que esté en nuestra mano para facilitar que las interrupciones de embarazo puedan tener lugar de forma segura, dentro de nuestro margen de acción en el país en el que nos encontremos.

Las conexiones con los nodos, la toma de decisiones de forma asamblearia, la investigación sobre los requisitos legales en cada país, la protección de datos de cada una de las involucradas o la propia página web han supuesto muchas horas de trabajo llevadas a cabo de forma voluntaria. Todo este trabajo ha desembocado en un sentimiento de solidaridad y compromiso conjunto. Sin duda ha sido una muestra de que podemos contar las unas con las otras. Que no estamos solas. Que el trabajo y el compromiso colectivo nos retroalimenta de fuerza y sentimientos positivos tan necesarios a la hora de luchar y afrontar tanto trabajo por hacer.

Delimitar el derecho de decisión sobre nuestros cuerpos es algo inconcebible en otros países de Europa, incluso en los sectores más conservadores, tal y como han manifestado numerosos grupos locales fuera de las fronteras del Estado español. Por ello, esta red no es sólo una manifestación de trabajo colaborativo entre mujeres de forma desinteresada, sino una forma de demostrar al Gobierno que no nos vamos a quedar paradas observando cómo recortan nuestros derechos, que la política también está en nuestras manos y que el rechazo a sus medidas patriarcales y de marcado carácter religioso también se observan a nivel internacional. Somos mujeres preparadas, independientes y fuertes y no permitiremos que se nos infantilice ni que las instituciones tomen decisiones por nosotras.

Entendemos que la lucha internacional por un acceso libre, seguro y gratuito al aborto no puede estar desligada de la lucha de clases. Restringir la capacidad sobre nuestros cuerpos no hace que descienda el número de abortos, sino que aumenten las muertes y los ingresos hospitalarios derivados de intervenciones inseguras y en malas condiciones sanitarias. Las mujeres con un alto nivel adquisitivo no tendrán ningún problema en acceder a clínicas de calidad y llevar a cabo una intervención segura; pero otras mujeres tendrán que recurrir a clínicas clandestinas o remedios caseros con un alto riesgo para su salud. O bien se verán en la circunstancia de continuar con un embarazo y una crianza no deseada. Esta ley no es sino una estrategia del gobierno para infantilizarnos y devolvernos al denominado “hogar”, delegando en nosotras todos los trabajos reproductivos y de cuidados, por supuesto sin remuneración alguna, pues el Gobierno demuestra muy poco interés por implantar medidas de apoyo económico para estos trabajos. En plena crisis del sistema capitalista, el acceso de las mujeres al mercado de trabajo ha sido un problema para el reparto (desigual) de los empleos y para el mantenimiento de un sistema neoliberal que ha invisibilizado el trabajo doméstico, reproductivo y relacionado con los cuidados, indispensables para la continuidad del sistema vigente y el funcionamiento del mundo. Esta es una más de las múltiples estrategias patriarcales contra la independencia y liberación de las mujeres. La lucha sigue, ni un paso atrás.

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